El día era gris. Las nubes luchaban con las frías y débiles luces de la mañana. Las montañas firmes giraban alrededor, contemplando la parsimonia ebria de las primeras horas. Estábamos en Belfast.
El silencio dominaba las esquinas y las calles estaban tan vacías, igual que las palmas de la mano cuando las recoges de la lluvia, cuando entregas la flor y no queda más que un suspiro de aromas. Parecíamos dos fugitivos penetrando la nada.
Apenas habíamos dormido la noche anterior, de squatters en el 90 de Lower Gardiner Street, en Dublín. El plural va dedicado a Fabrice, tipo majo de Grenoble que conocí en el camino y que quiso tirar conmigo pal norte. Cuando nos despachó el segurata salimos por la puerta de atrás (si pudiese leer esto seguro que se partiría) y pillamos uno de esos buses que te llevan por carreteras estrechas…
A mi llegada, el paisaje me sorprendió bastante: desolación entre escombros, demasiados muros… pisadas sinuosas que recuerdan al vagabundo que una nación que mantiene un ojo en el pasado es sabia, pero una nación que mantiene sus dos ojos en el pasado es ciega… Bueno, muchos pintan paredes en Belfast; algunas se borrarán con el tiempo, otras permanecerán aún cuando no estén.
Un muro recorre todavía la ciudad, dividiendo diferencias e imponiendo barreras. Decenas de casas for sale, manzanas abandonadas, viejas fábricas enrojecidas de ladrillo, tejados quebrados por el humo o el miedo… Gente que se ha ido dejando sólo frágiles huellas y memorias perdidas. Recordaba al pasear cómo se escapaba Gerry Conlon del siempre orgulloso imperio inglés por aquellos tejados, por aquellas partes de atrás… (magnífico Daniel Day-Lewis interpretándolo en En el nombre de padre), y también la poesía melancólica de Van Morrison (apodado por algunos el León de Belfast) en calles como su ya eterna Cyprus Avenue (a recomendar el Astral Weeks, joder qué discazo!). Claro, también el lúcidamente tormentoso George Best, el chico de Belfast, el quinto beatle, ex del Manchester, recordado y venerado en esta ciudad.
Ahora parece que soplan nuevos vientos por allá arriba… tal vez los residuos de sus brisas lleguen algún día a otras costas…
Cuando pienso en Belfast pienso en aquellas imágenes que guarda mi retina, pero claro, son mías, y por tanto diferentes a las de cualquier otro. Pero hay más, Belfast no sólo es polvo, o al menos no quiere serlo. Un pueblo donde se forjaron los finalmente reductibles cascos del Titanic, con un pueblo que en sus días amanecía abrazando sueños, del que tantos emigrantes partieron con los primeros rayos de mañanas tristes de primavera, y que hoy vive del recuerdo de un gigante que se hundió en el océano, como todos, mojando hasta sus huesos.
Mogollón de banderas ondulan sobre las aceras. La verdad es que todavía impresiona el contraste entre los barrios, pasar del “lado” protestante al lado “católico”, del lado del “imperio” al lado de la “república”, observar que un muro no deja ver sino la sombra que proyecta, las alas rotas de un pájaro al que no han dejado ni tan siquiera volar. Y bajo las banderas, a 10 pasos de una línea de alambre, a medio camnio entre no sé qué y qué más dá dos chavales gambetean sobre el asfalto que un día se cubrió de sangre, saltando por encima de los charcos de aquellas noches, con camisetas de países que ni tan siquiera conozco, pateando la volátil ceguera de las rígidas esencias del poder.
Permitidme que termine con Bod Dylan, que, ya sabéis, es para mí uno de los poetas más grandes que ha parido occidente en la segunda mitad del siglo XX… “Es fácil ver sin mirar muy lejos que no hay muchas cosas verdaderamente sagradas (…) Una pregunta se enciende en tu mente, y aunque sepas que no hay respuesta adecuada que te satisfaga, asegúrate de no perderla, de guardarla en tu mente, y no olvidar que ni a él, ni a ella, ni a ellos, ni a ello, perteneces” (It’s allright Ma- I’m only bleeding, Bringing it all back home, 1965)
PD: muchachos, perdonadme este rollo que he largado… simplemente quería decir algo, aunque siempre hay mucho más que decir. Se me ha ocurrido, ya alguien lo había comentado en los mensajes de bienvenida, ir añadiendo cosillas de mis viajes… Yo intentaré subir de vez en cuando. ¡da igual qué! el viaje tiene mil formas… alguien decía que el verdadero viajero era aquél que se atravía a saltar la verja de su vecino y comenzar a charlar… y vosotros, pícaros y golfos! ya sabéis que hay muchos tipos de viajes… del más lejano al más cercano, de la nube de oro al charco embarrado… Saludos!
Gupis










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